Na caseta da Verrugueira, puxemos un buzón nel que se poden guardar frases, textos, recordos, sentimentos, sensaciois… alredor dos libros, das lecturas, das bibliotecas…

E FUNCIONA! Mirade os textos que había dentro:







A seguir femos a transcripción para que podades lelos. PAGAN A PENA e ademais en Axuntar sentímonos mui agradecidos por todas as colaboraciois e, en especial, polo bon trato dado á nosa caseta que sempre ta cuidada, con libros novos que se moven de acó para alló, aberta e ventilada (e pechada se chove ou hai cerzo…) e polo gran respecto que la rodea.
GRACIAS!
- UN TEXTO ANÓNIMO:
FOLLAS EN BRANCO
Papeis puros,
virxes,
brancos.
Un boli na man.
E nace o milagre!
2. DE PABLO, ANDREA E ELENA (LOGROÑO, LA RIOJA):
De la tierra de los vinos y sus gentes partieron en viaje tres feministas indigentes. Quedaron prendadas de la belleza del paisaje y, tras vivir varias aventuras, prometieron repetir el viaje. El tiempo camina durante varias estaciones y con el recuerdo que las guiaba repitieron vacaciones. Otra vez se hallaron frente a la inmensidad del bosque, la naturaleza salvaje y sus pueblos llenos de vida e costumbres. De nuevo enamoradas, partieron del valle, dejando felicidad atrás y recuerdos imborrables.
3. DE CLAUDIA E CARMEN R. (RIBADEO):
La curiosidad nos llevó a un lugar MÁGICO como este. Ahora lo recordaremos para siempre.

4. DE SUSANA:
El corazón tiene razones que la razón no comprende. Ahora soy asturiana. He dicho.
5. DE GABRIEL FREIRE (12 JUNIO 2026):
(Aquí viví por tres meses en Acougo Pitasana, con Álvaro Culebra).
Quedamos sorprendidos por esta caseta en medio de nuestra caminata y paso por Asturias. Qué bello que promuevan este finísmo arte de escribir. Así podemos ordenar nuestros pensamientos en cada línea.
6. DE ELISA, 8 AÑOS, BOAL:
«Chove, neva, fai carambela. Probe da veya que ta na fornella con siete neníos y media mantella».
7. DE ALBA, MAESTRA DEL TALLER DE EMPLEO MEROU (22-06-26):
«Mi maestra es un monstruo», de Peter Brown.
Todos somos diferentes y todos merecemos una oportunidad. Como dice Chomsky, enseñar no es aprender a llenar una botella de agua, sino más bien a hacer florecer una flor a su manera.
8.
Aquí estuvo un chaval de “Tsaciana”, Laciana, que está con una moza de Ferradal y muy orgulloso de encontrar una caseta como esta, ho! Muy buen lugar. Un abrazo lacianego.
9. La poesía es la flor que emana del sentimiento. PRECIOSA CASETA!
Sara.
10. De Carmen, Casa Guxo
Yo estuve aquí. Me encantaron los libros. 10 de 10.
11. De Enrique, Valencia
Una iniciativa preciosa. Gracias por llevar a cabo este tipo de ilusiones.
13. De Montse, Valencia
¡Ay, la vida qué cosas regala! Si todos tuviéramos el corazón libre y lleno de amor, seguro que el mundo sería más interesante.
14. DE MONTSE
La miel que guardaba los recuerdos de Boal
Boal está situado entre montañas verdes y ríos que buscan el mar.
Por sus caminos han pasado hombres y mujeres desde hace muchos, muchos años. Sus nombres no se recuerdan, pero han dejado un legado importante para que su paso sea recordado.
Me gustaría aportar un pequeño cuento que incorpora un viaje por el tiempo a través de dos personajes: Luis, un niño pequeño de Boal y una abejita muy sabia que vive en uno de los antiguos cortinos.
Mielina es una abejita de Boal. Sus antepasados llevan siglos viviendo en Boal, así que ha escuchado historias que no están escritas en ningún libro.
El cuento podría empezar así:
-Yo soy Mielina, abeja de Boal. Mi familia lleva aquí más tiempo del que nadie puede recordar. Pero hay una historia que me gustaría contarte.
Luis preguntó:
-¿Cuál?
-Tengo un secreto. Mi abuela me ha dejado una gotita de miel encerrada en una pequeña bellota de cera. Esta gotita tiene superpoderes pues cuando te toca te lleva a tiempos muy lejanos.
Luis no se lo creía pero entonces Mielina dejó caer en su mano la gotita de miel.
Entonces aparecieron hombres y mujeres caminando por las montañas.
Luis preguntó:
-¿Quiénes son?
Mielina le contestó:
-Son los antiguos habitantes de estas tierras.
Caminaron hasta una cueva y vieron en sus paredes dibujos de animales y figuras humanas.
-Estos recuerdos pintados en las piedras los dejaron para nosotros.
Entonces empezó la historia de Boal.
A continuación aparecieron enormes murallas de piedra.
-Esto es un castro- explicó Mielina. Aquí vivieron personas que construyeron sus casas, cuidaron sus animales y trabajaron estas tierras. Para sobrevivir tenían que ayudarse unos a otros.
Pasaron siglos y el paisaje cambió, ahora había iglesias, caminos y aldeas. Estamos en la Edad Media y estas tierras estaban bajo la autoridad del obispo de Oviedo.
Luis preguntó:
-¿Y los habitantes podían decidir sobre su pueblo?
Mielina contestó:
-No del todo.
A Luis no le gustó la respuesta.
En esos momentos aparecieron unos hombres reunidos alrededor de una mesa. Luis preguntó:
-¿Qué están haciendo?
Mielina le respondió:
-Están tomando una decisión que cambiará para siempre la historia de Boal.
Los hombres decidieron que querían ser libres y para ello tenían que pagar y por eso todos los vecinos reunieron todos sus bienes: 4500 ducados. De esta forma en 1581 los vecinos de Boal, Doiras y Serandías consiguieron incorporarse a la Corona lo que les permitió tener un gobierno municipal.
-¿Lo has entendido?
-Sí, la libertad puede costar mucho.
Pero la historia de Boal todavía guardaba otra sorpresa.
La gota de miel volvió a brillar y esta vez apareció un barco enorme navegando por el océano.
-¿A dónde va?
-A América.
Muchos hombres y mujeres de Boal tuvieron que marcharse muy lejos buscando una vida mejor. Algunos fueron a Cuba.
-Y se olvidaron de su pueblo?
-No, aunque estuvieron a miles de kilómetros siguieron pensando en Boal. Algunos regresaron y otros enviaron dinero.
Con ese dinero se construyeron casas, escuelas y otros edificios. Por eso algunas casas de Boal tienen ese aspecto tan especial, son parte de la historia de quienes se fueron pero nunca dejaron de querer volver.
-Ahora y conoces la historia de Boal, dijo Mielina.
-No toda.
-¿Cómo que no?
-Falta la historia de las abejas.
-¡Ah! Esa es muy importante, dijo Mielina soltando una carcajada.
Entraron en el cortín. Allí había cientos de abejas trabajando. Unas recogían néctar, otras cuidabas las larvas, otras construían celdas.
-Mira bien- dijo Mielina.
Luis observó en silencio.
-Ninguna abeja podría hacer esto sola.
-Claro que no.
-Pero juntas pueden construir una casa, alimentar a toda la colonia y protegerla.
Luis sonrió. Fue entonces cuando comprendió por qué Mielina le había contado aquella historia.
“Los antiguos habitantes de Boal habían hecho lo mismo”.
Habían construido su pueblo trabajando juntos, habían defendido sus tierras, habían cruzado mares y habían regresado.
Y lo más increible: habían dejado recuerdos para quienes vendrían después.
Entonces entendió que a partir de ese momento su misión sería RECORDAR.
La historia continúa.
Boal, a 15 de agosto de 2026
15. Atopamos tamén esta petición -dun pequeno ou pequena- que nos encanta e que xa nos apresuramos a cumprir:

